Las persianas; uno de los objetos meramente funcionales de nuestro hogar, al que apenas le damos importancia. Pero…¡cuidado! cuando se rompen puede ser un auténtico fastidio. 

Las persianas nos aíslan de la luz y de los ruidos del exterior. A pesar de que por lo general son muy resistentes, debido a su uso diario pueden romperse algunas de sus partes, como las lamas, la cinta, la pestaña del recogedor… En este post te indicamos las soluciones dependiendo del tipo de rotura que tengas. 

La persiana está atascada.

En algunas ocasiones podemos encontrar que la persiana no sube ni baja; está encajada y aunque tiremos con fuerza de la cinta no conseguimos moverla.  El primer consejo para esto es no forzar demasiado la cinta porque podemos romperla. 

Lo idóneo será abrir la caja de la persiana, quitando los embellecedores y desatornillando los tornillos de esta para acceder y ver qué está causando el atasco. Lo más común es que una de las lamas se haya movido y sea la causante del atasco. 

La pestaña del recogedor no funciona.

Es muy común ver que la persiana sube y baja correctamente pero que no se queda parada en el punto que deseamos. Eso es debido a que la pestaña del recogedor está rota. 

Para poder reparar esto debemos abrir el recogedor de la pared, dentro encontraremos una pestaña que ayuda a frenar la persiana. Debemos observar si el paso de la cinta por esta pestaña es correcta, si no deberemos de reparar o reemplazar el mecanismo. 

La cinta se ha roto.

Con el paso de los años, y debido al uso diario, las cintas se desgastan con facilidad. Son muchas las razones por las que cambiar la cinta: ya sea porque la cinta se ha roto, está muy deteriorada o incluso queremos sustituirla por una más bonita, moderna o cambiarla por una de color.

Para sustituir esta cinta por una nueva tenemos que quitar la tapa del tambor y fijaremos la cinta con un clavo en la parte superior del mecanismo. De este modo soltaremos la persiana. Después soltaremos la cinta por la parte inferior y tiraremos hacia arriba para sacar la persiana. 

Con cuidado de que no se caiga la persiana quitamos la cinta vieja y colocamos la nueva, insertando las lengüetas metálicas en las ranuras del eje. Por último tapamos el tambor y probamos que funcione correctamente. 

Sustituir las lamas de la persiana.  

En ocasiones las lamas de la persiana pueden romperse. Lo primero que debemos de analizar para poder sustituirlas es el material del que están hechas. Los materiales más comunes son: aluminio o PVC. También será de gran importancia medir el ancho de estas para comprar unas lamas que podamos instalar sin problema en el hueco de nuestra ventana. 

Una vez hayamos adquirido la lama correcta en cuanto a material y medidas, procederemos con su colocación. En primer lugar sacaremos la persiana por la parte superior, con cuidado de no deteriorar las que están en buen estado. Después desplegaremos completamente la persiana sobre el suelo para poder quitar las lamas deterioradas y sustituirlas por las nuevas. Las lamas deberemos ponerlas bien niveladas para evitar que una vez estén colocadas se atasquen o creen alguna rotura. Recogemos la persiana y girando el eje la introducimos de nuevo en su carril, colocaremos los topes y cerraremos las tapas para finalizar el proceso. 

 

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